Arrancan las investigaciones sobre las denuncias al Parque Zoosanitario

Arrinconados Perrera

Hace unos días, arrancaba una recogida de firmas a través de Change.org solicitando “una investigación exhaustiva y, si procede, la retirada de la subcontratación del Parque Zoosanitario del municipio Rincón de la Victoria”. El detonante de la iniciativa, según indicaba su promotor, José Manuel Aleixo, eran “las presuntas irregularidades que se vienen denunciando desde hace bastante tiempo por muchos vecinos”. Aunque el propio Aleixo admitía que “no existen pruebas fehacientes de dichas irregularidades”, precisaba que “sí existen numerosos testimonios” que sugieren mala praxis. Arrinconados ha recabado algunos de esos testimonios de primera mano y éste ha sido el resultado.

Aleixo explica que, siempre de acuerdo a los testimonios a los que alude, el Parque Zoosanitario estaría “sacrificando animales sin proceder a la correspondiente lectura de chip”, por lo que serían eutanasiados sin conocimiento del dueño. José Antonio Villodres es el propietario y gerente del Parque y niega tajantemente tal extremo.

Otra de las denuncias que el promotor de la recogida de firmas realiza es el hecho de que el lector de chip sólo se pasa entre semana, acusando al prestatario del servicio municipal de “incumplir un servicio básico como es un servicio atendido los 365 días para que los dueños de las mascotas perdidas puedan recoger sus animales extraviados”. Al respecto, Villodres indica que “la recogida de los animales, un domingo por ejemplo, es totalmente imposible, porque tenemos prohibido entregar a los animales sin el debido recibido del pago de la tasa municipal, para lo que es necesario que tanto el Ayuntamiento como los bancos estén abiertos, cosa que no sucede un domingo”.

Reunión con Medio Ambiente

Arrinconados Perrera Los impulsores de esta campaña se han reunido esta misma semana con el concejal de Medio Ambiente, José Mª Gómez ‘Pepín’ (PA) y su equipo de técnicos, dándose la circunstancia de que fue el propio Gómez ‘Pepín’ el que arrancara en su etapa al frente del PP el germen de lo que hoy es el servicio municipal del Parque Zoosanitario.

El concejal ha mostrado su predisposición a abrir una investigación para esclarecer los hechos, indicando que “en esta primera toma de contacto, hemos pedido a los denunciantes que acrediten toda la documentación en el Registro para que los técnicos municipales realicen todas las comprobaciones que sean necesarias”.

Aleixo: 'En 2013 se acometió una modificación presupuestaria por la que se desviaron 20.000 euros extra para el arreglo de perreras'

Por su parte, Aleixo indica que “hemos solicitado las actas de las inspecciones sanitarias, porque nos consta que entre 2011 y 2015 únicamente se han realizado dos, así como de los pagos ordinarios y extraordinarios, pues en 2013 se acometió una modificación presupuestaria por la que se desviaron 20.000 euros extra para el arreglo de perreras, cuando eso debería correr por cuenta del Parque”.

Villodres, que da la bienvenida a las comprobaciones necesarias para aclarar el asunto, habla de inspecciones tanto por parte del Ayuntamiento, como de la Junta de Andalucía y el Seprona, rechazando además que debido a su influencia esté siempre avisado con antelación de estas inspecciones. Asimismo, niega el pago de esos 20.000 euros, alegando que “todos los meses se me ingresa la misma cantidad y si aparece en las cuentas municipales algún apunte de esa cifra con cargo a la perrera habrá sido para justificarla de algún modo, pero yo jamás lo he cobrado”.

Visita sorpresa

Dado que la opacidad se encuentra entre otras de las denuncias que se realizan desde la recogida de firmas, Arrinconados optó por acudir al Parque Zoosanitario sin previo aviso, para evitar que, tal y como indican algunos testimonios que aseguran que sólo es posible la visita con cita previa, no fuera posible acondicionar las perreras para que éstas pasaran el visto bueno del periódico.

Según explica Villodres, “las perreras se limpian dos veces al día, a las 8 de la mañana y a las 5 de la tarde”. Este medio visitó las perreras en torno a las 20:00 horas y lo cierto es que se topó con una realidad bien distinta a la que describe Aleixo. Las perreras contaban de media con entre dos y tres perros por jaula y el estado de limpieza resultaba más que aceptable. El gerente del Parque explica que “en alguna ocasión claro que es posible que no se haya permitido el paso a las visitas, especialmente a primera hora, porque según nuestros protocolos de limpieza aplicamos productos químicos que requieren, incluso, de mascarilla”.

Arrinconados Villodres en Perrera

José Antonio Villodres dentro de una de las perreras del Parque Zoosanitario.

Terminada la visita a las perreras, las entrevista se prolongó durante cerca de tres horas y media, en las que Villodres no se negó a mostrar la documentación existente tanto de registro de entrada como de salida de los animales, así como las órdenes de eutanasia firmadas por el veterinario, adopciones o las encuestas de satisfacción de los clientes. En este último sentido, el responsable del Parque mostró las presentadas ese mismo día al Ayuntamiento para contribuir al proceso de investigación abierto. El balance de las mismas era muy positivo en lo que a valoración del servicio prestado se refería.

Dado que se trataba de la documentación entregada al Consistorio -todo el año 2014 al completo-, Arrinconados solicitó ver las de este año, para así evitar que se hubiera podido producir una criba de las encuestas negativas. El resultado de revisar las encuestas correspondientes al presente ejercicio, que todavía se encontraban siendo perforadas para incluir en los archivadores, fue exactamente el mismo: positivo.

La voz de los veterinarios

Daniel Menéndez comenzó a trabajar como veterinario del Parque Zoosanitario hacia 2001, desempeñando esta labor durante años. El veterinario, que ahora cuenta con su propia clínica veterinaria en Torre de Benagalbón, niega haber visto ninguna de las irregularidades denunciadas desde Changed.org, aunque precisa que “yo allí no paraba mucho,  porque los veterinarios estábamos más dedicados al criadero y a la clínica”.

Villodres: ''En las redes sociales se está hablando de Don Animal, pero la tienda y el Parque Zoosanitario son dos entidades jurídicas distintas'

Se da la circunstancia de que Villodres, además de ser el gerente del Parque Zoosanitario, es el propietario de las tiendas y clínicas veterinarias Don Animal en el municipio, de la residencia canina y de un criadero de podenco español. Circunstancia, por otro lado, sobre la que el empresario llama al atención, indicando que “en las redes sociales se está hablando de Don Animal, pero las tiendas y el Parque Zoosanitario son dos entidades jurídicas distintas”. Una confusión que según indica le está afectando a su otro negocio y a la que, en realidad, habría contribuido el propio Ayuntamiento con sus comunicaciones.

Arrinconados Perrera

En palabras de Villodres, “Don Animal no es el Parque Zoosanitario, aunque colabore con él, pues es en Don Animal donde se encuentra la oficina del Parque a la que obliga el Ayuntamiento y, además, se destina un espacio a la adopción, algo a lo que no estamos obligados”. Adopciones, a su vez, sobre las que el empresario afirma haber llegado a las 400 anuales en algunos ejercicios, aunque el recuerdo de sus antiguos veterinarios es que “no se fomentaba demasiado la adopción”.

Esta dedicación del veterinario entre el Parque y los negocios particulares de Villodres es otra de las denuncias por parte de Aleixo, que asegura que “los pliegos de la subcontratación obligan a que haya dedicación exclusiva de dos operarios y un veterinario”. El empresario niega que esta obligatoriedad esté reflejada en los términos del contrato y admite abiertamente que el equipo veterinario se reparte el tiempo entre estas actividades.

Así lo hacía, por ejemplo, Isabel Alcántara, veterinaria del Parque entre 2008 y 2013 que ahora también cuenta con su propia clínica en La Cala del Moral. Alcántara afirma que “yo no estaba en la perrera, sino en la clínica y, una vez al mes si me daba tiempo, subía para eutanasiar”. Esta es la misma tónica de trabajo que recuerda Menéndez en su etapa, indicando que “cuando subía, eutanasiaba alrededor de 30 animales”. Además, Alcántara afirma que “yo no recepcioné un sólo perro, ni por atropello ni por nada; ya no digo para operar, pero sí para aplicarles algún tipo de analgésico si lo necesitaban”.

Alcántara: 'Yo no recepcioné un sólo perro, ni siquiera por atropello; ya no digo para operar, pero sí para aplicarles algún tipo de analgésico'

Ante estas declaraciones, Villodres indica que “en la actualidad las cosas son bien distintas, puesto que ya no tenemos una única veterinaria como en la época de Isabel, sino tres”, aunque sí confirma que “las eutanasias, entre 15 y 20, se realizan una vez al mes”. En todo caso, indica, “yo nunca me metí en cómo se repartían el tiempo los veterinarios, les daba manga ancha para que subieran a la perrera siempre que quisieran. La veterinaria es la que se programa, yo ni les pongo el horario ni les condiciono”.

Unos 14 años atrás, sin embargo, la práctica era muy diferente, según explica la veterinaria que arrancara el servicio de perrera y que, según explica, “es el motivo por el que me fui, al borde de una depresión”. Tal y como recuerda, “Villodres utilizaba al veterinario y su sello para sus fines particulares, pero yo ni recepcionaba animales ni decidía cuáles debían ser eutanasiados; era él el que me daba una lista de perros a sacrificar todas las semanas según su criterio”.

Por aquel entonces, a principios de la década de 2000, la lista de irregularidades que ahora denuncia esta veterinaria se acumulan: hacinamiento (“20 gatos en una única jaula”), a una mezcla de perros enfermos con sanos, falsificaciones de cartillas de los perros que vendían desde el criadero de podencos, “utilizando mi sello y colocando pegatinas de vacunas cuando, en realidad, no estaban vacunados”… ¿Por qué denunciar ahora y no entonces? “Porque era joven, se trataba de mi primer trabajo, quería hacerme un hueco… pero con los años se ve todo de otra manera”, explica.

Ella misma se convirtió en usuaria años después cuando su perro se escapó un puente de diciembre de 2009. “Unos niños andaban con petardos, el perro se asustó y se escapó. La policía local lo encontró y lo llevó al Parque Zoosanitario, pero a mi nadie me llamó”, explica la veterinaria. “Fue cuando yo hablé con la policía y me contó lo sucedido cuando llamé a la perrera y entonces sí, leyeron el microchip y aparecieron mis datos como dueña, no antes”. En aquel caso, la veterinaria cuenta que “pude retirar el perro aunque fuera fiesta el día 8, como favor personal”.

Eutanasias

La veterinaria recuerda cómo en su etapa “no se llevaba un registro como es debido, de manera que yo no sabía qué animal había sido recogido de la calle o había sido entregado o cuándo había entrado, llegando a eutanasiarlos sin conocer si había pasado el plazo de 10 días o si tenían microchip”. Villodres, que afirma que “los registros que realizamos cuentan con todos los datos e, incluso, una fotografía del animal”, niega que jamás se hayan realizado eutanasias sin comprobar el microchip, añadiendo que “cada eutanasia que se realiza lleva la firma de la veterinaria que la practica y, si lo hiciera sin comprobar el microchip, ella misma se estaría enfrentando a una denuncia”.

Villodres: ''Cada eutanasia que se realiza lleva la firma de la veterinaria que la practica y, si lo hiciera sin comprobar el microchip, ella misma se estaría enfrentando a una denuncia'

Paralelamente, las denuncias por parte de Aleixo en lo que a las eutanasias se refieren no se quedan ahí; según indica, “están matando a los animales con herbicidas, lo que provoca una innecesaria agonía al animal”. A este respecto, tanto Menéndez como Alcántara, que trabajaron durante años en la dependencias del Parque Zoosanitario, niegan que en ningún momento se utilizaran este tipo de productos para terminar con la vida de los animales.

Otra cosa bien distinta es lo que recuerda la primera de las veterinarias de la perrera, que no duda en afirmar que “yo he visto al propio Villodres matar a un perro con herbicida”. En contra de la versión expuesta por el gerente del Parque, esta veterinaria relata cómo “para abaratar costes, a mi me llegó a plantear que usáramos herbicida para los sacrificios”.

El empresario, por su parte, también rechaza que se abuse de la práctica de eutanasias porque “en primer lugar, para mi no es plato de gusto pero es que, además, va contra mi presupuesto”. Villodres recibe 60.000 euros anuales (IVA incluido) por el servicio del Parque Zoosanitario, independientemente del número de animales recogidos, alimentados o eutanasiados. El empresario explica que “cada eutanasia que se practica a mi me cuesta dinero, primero por los eutanásicos y segundo por el gasoil que hace falta para incinerar a los animales en el crematorio”.

El funcionamiento que describe el empresario es radicalmente opuesto a la imagen de la que se le acusa. “A nosotros nos interesa mantener a los animales todo lo que podamos aquí, porque así hay más posibilidades de que el dueño lo recupere, el Ayuntamiento cobre las tasas y nosotros nos colguemos la medalla por haber recuperado al animal”.

Villodres: 'Un municipio con eutanasia cero es imposible, porque la perrera tiene un límite y nadie quiere adoptar animales terminales'

En ese sentido, Villodres afirma que “cuando se nos entrega un animal, el dueño firma un papel en el que acepta que si pasado el plazo de 10 días no lo reclama, se eutanasia”. Según explica, “nunca cumplimos ese plazo, teniéndolos 30 y 40 días, por si, como nos ha sucedido hace poco, el dueño se arrepiente pasados esos 10 días”. El gerente sostiene que “un municipio con eutanasia cero es imposible, porque las instalaciones tienen un límite y cuando están saturadas hay que dormir a los más enfermos o a los más viejos, pero eso no quiere decir que se eutanasie a la ligera. Nadie quiere adoptar animales terminales”.

Más organización

Alcántara está convencida de que Villodres posee las mejores instalaciones para cumplir con el servicio de Parque Zoosanitario municipal, pero considera que debería mejorarse la organización: “Lo que él necesita no es que le quiten la perrera, sino que le controlen y  que él controle a sus empleados”, de los que indica que en ocasiones se sobrepasan o cometen negligencias con los animales.

Alcántara: 'Los perros se hacinan en las jaulas, sin distinción de si están o no enfermos, y terminan contagiándose de parvo'

Un ejemplo que cita la veterinaria es el hacinamiento de animales, “mezclando a los enfermos con los sanos, que terminan infectándose de parvo”. El gerente del Parque también niega este extremo, explicando que “contamos con lazareto y perreras de observación, precisamente, para los animales que presentan algún signo de enfermedad”.

DEVORADO POR LAS HORMIGAS
De los relatos que cuenta Isabel Alcántara de sus 5 años como veterinaria del Parque, el más sobrecogedor es el referido a un cachorro atropellado:

“Un sábado subí al Parque para atender a un caballo que había sufrido un cólico. Cuando estaba arriba me pareció oír los llantos de un cachorro, pero con los ladridos de los otros perros no era capaz de identificar su procedencia. Al final, descubrí que detrás de las cuadras había una caja de plástico, de las de llevar fruta, boca abajo con una piedra encima.

Cuando la levanté descubrir a un cachorro de perro ensangrentado, con fractura abierta por atropello en sus patas delanteras, y totalmente cubierto por hormigas que lo estaban devorando.

Cuando le pregunté a uno de los operarios qué hacía ese animal allí, me contestó que lo había dejado allí para eutanasiarlo y al liarse con otras cosas se le había olvidado y se había ido, con lo que lo más probable es que hubiera estado ahí hasta el lunes“.

Alcántara cree que “con que hubiera un veterinario todas las mañanas o todas las tardes ya mejoraría notablemente el funcionamiento de la perrera”. En lo que a Villodres respecta, el recuerdo de la veterinaria es que “confiaba mucho en mí y me hacía caso en las sugerencias que le proponía, como cuando propuse, antes de eutanasiar a perros y gatos, dormirlos con anastésicos para caballo para así no tener que aplicarles tanta cantidad eutánisicos”. En su opinión, “Villodres de veras se cree lo que dice y está convencido de que está ayudando a los animales aunque no sea así”.

Más de 600 animales en un año

En cuanto a otras acusaciones que le señalan como contrario a las campañas de esterilización, Villodres asegura que es falso, hasta el punto de avanzar que, antes de que estallara la polémica, estaba a punto de arrancar un proyecto de esterilización a través de un convenio con un hospital veterinario de Málaga.

Arrinconados Perrera “Yo no cobro por perro como algunos creen, sino una cantidad fija al año, que es más de 10.000 euros menos de lo que cobraba en el pasado, a pesar de recepcionar cada año más animales”. Si en 2013 el Parque Zoosanitario recibió 450 animales, el año pasado la cifra escaló a más de 600, entre los que se encontraban 314 perros, 129 gatos, 10 conejos, 147 aves, 1 caballo, 5 serpientes y 2 cerdos vietnamitas.

Durante el tiempo que se prolongó la entrevista con Arrinconados, la policía local llamó al teléfono móvil de Villodres con avisos sobre un enjambre de abejas en un contenedor, un perro abandonado deambulando por las Urbanizaciones, un yorkshire y otro labrador extraviados y una gaviota herida en Las Musas (La Cala del Moral).

Villodres admite que “se pueden haber cometido fallos y errores, pero me duele por mi y por mis empleados, no llegar a la gente y que personas que ni siquiera me conocen carguen contra mi”. El gerente del Parque insiste en una idea: “Esto no es una protectora de animales y lo que la gente tiene que tener claro es que el 90% de los animales que entran aquí llegan ya con enfermedades y son entregados por sus dueños, que o bien no quieren o no pueden pagar los tratamientos o, directamente, les sale más barato eutanasiarlos aquí que en una clínica”.

El empresario concluye lanzando una invitación: “que cualquiera de los que me denuncian, vengan y pasen un día conmigo, para que vean cómo y al ritmo que se trabaja aquí”, añadiendo que, “ya han pasado muchos rinconeros, de hecho, de los que tienen penas de trabajo social y acuden aquí a cumplir con sus horas”.