Playas de Rincón, de joya de la corona del Turismo a bisutería barata

Arrinconados Bandera Azul

La gestión de un Gobierno no sólo ha de evaluarse en función de las medidas que adopta sino, también, de las acciones que no emprende. Por encima de cualquier consideración y, más aún en una Administración tan cercana como es un Ayuntamiento, l@s representantes polític@s deberían rendir cuentas a la ciudadanía, algo poco frecuente en todas las fuerzas políticas y, desde luego, inédito en la derecha (PP, PA y C’s).

La falta de autocrítica es generalizada en toda la corporación municipal. Se trata de un mal endémico en la política que, por otro lado, tampoco despierta demasiado recelo en una sociedad narcotizada y sumisa. La derecha tiene especial alergia a rendir cuentas a la ciudadanía, escudándose en lo que a sus ojos es un cheque en blanco cada cuatro años de elecciones.

El caso del actual equipo de Gobierno es todavía más particular, porque el PP llegó al poder tras pactar con dos partidos que, en palabras del propio alcalde Francisco Salado (PP), son unos perdedores. Desde su punto de vista, en las elecciones de 2015 sólo hubo un ganador, el PP, siendo el resto unos perdedores; de ahí que al cuatripartito (PSOE, Ahora Rincón, IU y PA) siempre lo tachara de “pacto de perdedores”.

Llegó la moción de censura y al líder popular se le atragantaron sus palabras: no le salían las cuentas y no sólo hubo de pactar con dos partidos perdedores, según él, sino que, incluso, tuvo que dar entrada en el Gobierno a uno de ellos (PA). De la noche a la mañana, el líder de PA al que había despreciado públicamente, del que había renegado y con el que no cabía acuerdo alguno “porque todos sabemos cómo es el señor Gómez Muñoz” decía, pasó a ser su socio indispensable de Gobierno.

Ahora, precisamente por ese flanco, ve cómo el municipio recibe un duro varapalo para el Turismo: mientras la provincia de Málaga crece en banderas azules para sus playas, Salado ve cómo su Gobierno pierde la que heredó del anterior equipo de Gobierno. Atrás han quedado aquellas palabras del popular que aplaudía este tipo de distinciones enmarcándolas dentro del trabajo “para alcanzar la excelencia”. Siguiendo ese discurso, hoy, Rincón de la Victoria está más lejos de la excelencia.

A efectos locales, nos da igual una bandera azul más o menos, porque incluso cuando la poseíamos tod@s sabíamos las conjuntivitis, las gastroenteritis o el tizne a cementazo que nos llevábamos de una tarde de playa en Rincón, pero de puertas para afuera esta pérdida es importante. Más aún con los cientos de euros que PP-PA están gastando este año acudiendo a ferias de turismo nacionales e internacionales.

Por eso, la ciudadanía debería exigir, como mínimo, una explicación a Salado y su socio perdedor. No la hay, ni proactiva, ni reactivamente. Arrinconados se adelantaba a PP-PA, avanzando la noticia en redes sociales y, posteriormente, ni regidor ni concejal de Playas han dado la cara. Ni siquiera en una de las plataformas de comunicación municipal como es Radio Victoria.

Quizás les puede la vergüenza de, como sucede con Salado, haber dicho que “nuestras playas son una de las joyas de la corona para el turismo” y ver ahora que ninguna de ellas cumple con los requisisitos indispensables de condiciones ambientales y de servicios para ser joya… a duras pena bisutería.

Más vergüenza aún sentirán quienes el año pasado posaron con la bandera azul, rozando el ridículo, borrach@s de poder por estar a pocos días de la consecución de una moción de censura cocinada en Diputación. Esas personas, una con reponsabilidad directa sobre las playas y la otra con una oposición palmera, callan hoy, sabiéndose señalad@s. Ese retroceso para el municipio, no hay maceteros, ni romerías, ni manitas de pintura que lo oculten. Esa gestión no es capaz de ocultarse, siquiera, en el agujero donde se hayan metido estos representantes políticos para no dar la cara.