Cambiar todo para que nada cambie

Arrinconados IBI

Es la filosofía y frase máxima del Gatopardo, novela que ha inspirado el término “gatopardista” que en ciencias políticas se utiliza para llamar al político que inicia una transformación o cambio que en la práctica solo altera la parte superficial de las estructuras de poder, conservando intencionadamente inmutable el elemento esencial de las mismas. Este es el caso de nuestro Ayuntamiento y su manejo por parte del cuatripartito.

Gobierno del cambio, otra forma de hacer política, gobernar para la gente, no son más que ejemplos de eslóganes utilizados para hacer gestión municipal de marketing y comunicación en redes sociales sin trascendencia positiva y concreta en la vida de los vecinos. Así bajo ese espejismo de la “nueva política”, la realidad es que los incumplimientos, los problemas, y las carencias siguen siendo las mismas que padecemos desde años en nuestro día a día.

Hoy como muestra analicemos el caso del IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES. A estas alturas todos los contribuyentes del municipio tienen en sus manos y sufrido en sus cuentas el recibo del IBI con un aumento promedio del 10%, que se acumula a otro similar soportado el año anterior. Nuevamente se recurre a la solución más tradicional y sencilla desde los viejos tiempos: exprimir el bolsillo de los vecinos. Cuestión que se agrava al utilizar, además, una retahíla de falacias harto repetidas para su justificación: que no es culpa del Ayuntamiento; que con los impuestos se pagan los servicios municipales; o que se busca redistribuir la riqueza y que paguen más los que más tienen.

'Nuevamente se recurre a la solución más tradicional y sencilla desde los viejos tiempos: exprimir el bolsillo de los vecinos'

¿Cómo se calcula el IBI? El importe surge de multiplicar el valor del inmueble que fija Catastro por el porcentaje del impuesto a aplicar que cada Ayuntamiento autónomamente decide. En 2014 se produce un aumento de los valores catastrales que lleva a casi duplicar las cifras que se pagaban, y se establece que dicho incremento se fraccione acumulativamente a lo largo de 10 años hasta el 2023. Frente a esto la capacidad de reacción de los Ayuntamientos es plena y total pues con una rebaja del tipo impositivo en igual medida se neutraliza el aumento, sin ver afectado en absoluto los ingresos que vienen percibiendo. O sea que la culpa del impuestazo no es totalmente ajena, ni una imposición, sino que depende de la voluntad propia de cada Corporación Municipal. La mayoría de los Municipios afectados rebajaron el porcentaje. Rincón de la Victoria: NADA. Hoy tenemos el segundo tipo impositivo más alto de la provincia de Málaga. Todo un dudoso e indeseado mérito sin duda.

El plan de saneamiento al que estuvo obligado a acogerse el Ayuntamiento para 2009/2015 y que tiene su continuidad en el nuevo aprobado para 2016/2026, implica en la práctica la imposibilidad de incremento de la plantilla (policías, bibliotecarios, servicios sociales, por ejemplo), así como una restricción de los gastos de funcionamiento. Asimismo el servicio correspondiente a la limpieza y recogida de basura (EMMSA) se ajustó a la baja por contrato en 2014 y la gestión del alumbrado (ENDESA/ENEL) es la misma que se pautó desde 2013. En conclusión hoy “disfrutamos” de unos servicios municipales desfasados e insuficientes, con una obsolescencia evidente, y falta de recursos operativos, pero “mas caros” porque no se reflejan en ellos el supuesto destino del aumento que estamos pagando. La situación es todavía más inaudita pues además se anuncia un presupuesto 2016 con superávit de 2,5 millones de euros.

'Los servicios municipales desfasados e insuficientes no reflejan el supuesto destino del aumento que estamos pagando del IBI'

Ya finalmente cuando el juego de los números tampoco ayuda para justificar lo injustificable, queda como traca final el manido y populista recurso de la “función social del impuesto”. Así  el  Concejal de Hacienda ha optado, según sus palabras, por: “subirlo para l@s que viven cómodamente y bajarlo para quien no lo puede pagar, manteniendo un equilibrio socialmente justo y solidario para el sostenimiento de los servicios municipales. Mantener el aumento del 10% y lanzar un programa de ayudas destinado a las familias más desfavorecidas”. Bonitas palabras que quedan huecas y vacías al contrastarlas con la realidad: el incremento del IBI supone una recaudación adicional estimada de 1.500.000 euros y el programa de ayudas tiene un límite máximo de hasta 250.000 euros. O sea que el mayor beneficiado con el “mantenimiento del equilibrio, la redistribución y las ayudas” es el propio Ayuntamiento que se embolsa 1.250.000 euros.

'De lo recaudado con el impuestazo, el Ayuntamiento se embolsa 1,5 millones de euros y sólo dedica 250.000 euros a ayudas del IBI'

Pero es que todo lo anterior expuesto no debería ni ser considerado ni tenido en cuenta, pues ya existe de inicio un “vicio de fondo” en la cuestión del incremento del IBI al no cumplir los gestores municipales con sus compromisos programáticos. Los partidos asumieron ante el electorado la obligatoriedad del cumplimiento de lo contenido en sus programas y/o propuestas, a los que incluso calificaron de “contratos con la sociedad”. Durante la campaña electoral de mayo de 2015 esto decía la alcaldesa (del PSOE): “UNA REFORMA FISCAL ADAPTADA AL MOMENTO ACTUAL PRIORIZANDO LA BAJADA DEL TIPO DEL IBI DEL 0,96% ACTUAL AL 0,87%...”; y esto otro lo que proponía el próximo alcalde (AHORA RINCÓN): “DISMUNICION DE LA CARGA FISCAL: REBAJA DEL IBI PARA ATEMPERAR SU DESPROPORCIONADO INCREMENTO…”. Ante la evidencia de la realidad, todo convertido en humo y papel mojado.

Es nuestro deber y derecho como vecinos reclamar que se cumplan las promesas y compromisos asumidos por los políticos que nos pidieron el voto, que rindan cuenta de manera efectiva y asuman de una vez las consecuencias de sus fallidos actos. Es obligado y exigible que el cuatripartito se aplique en la práctica para sí lo que solo en la teoría predica y pregona so pena de seguir instalado en el “CAMBIAR TODO PARA QUE NADA CAMBIE”.

Posdata: en septiembre comienzan a elaborarse los borradores del presupuesto 2017, ¿qué pasará con el IBI?

Carlos Albisbeascoechea, economista