Ciudadanos: de acuerdo de investidura a gobierno de coalición

Arrinconados Pleno Presupuestos

Ciudadanos (C’s) ha desaparecido del mapa… salvo en las fotografías, en las que siempre aparece su portavoz, Elena Aguilar, junto a al concejal de Gobierno de turno. La oposición, hoy por hoy, únicamente consta de tres partidos (PSOE, Ahora Rincón e IU) y un concejal no adscrito (Antonio Pérez), puesto que la formación naranja ha confundido apoyar una investidura con un gobierno de coalición.

Se mire por donde se mire, Ciudadanos en Rincón de la Victoria cae en la contradicción. Según sus propias normas internas, marcadas desde Barcelona, no puede entrar en ningún Gobierno que no lidere. Otra cosa bien distinta -y legítima- es apoyar investiduras con partidos que consideren oportunos. En Andalucía tenemos ejemplos claros, a nivel municipal en Málaga o autonómico en la Junta de Andalucía.

En esos dos casos, los líderes de la formación naranja se han sabido comportar como lo que son, oposición. En ningún caso hemos visto a Juan Cassá sostener el bastón de mando en la Casona del Parque ni a Juan Marín posar en el sillón del despacho de Susana Díaz… cosa bien distinta son los posados de los concejales de Ciudadanos en nuestro municipio.

Se trata de un detalle anecdótico, pero que ilustra a la perfección el proceder de los socios de Gobierno que, sin ir más lejos, no tomaron la palabra ni una sola vez durante el Pleno Extraordinario de agosto para la aprobación inicial de los Presupuestos Municipales para 2017. Curioso.

Es cierto que, cualquiera que siga de cerca las sesiones plenarias podrá comprobar que cuando se trata de abordar cuestiones económicas, C’s enmudece súbitamente, sin recurrir siquiera a la lectura a que tan acostumbrados nos tiene Aguilar, incluso, en sus réplicas. Sin embargo, este silencio se debe a algo más.

La razón de su ausencia es que, a pesar de ser oposición, todas y cada una de las acciones que lleva a cabo el bipartido PP-PA llevan de antemano la bendición naranja. En lo que resta de legislatura, raro será el pleno en el que veamos un enfrentamiento entre Aguilar y Salado, como de hecho sí hemos podido ver -en momentos puntuales, eso sí- entre Cassá y De la Torre o Marín y Díaz.

Dicho de otro modo, tanto de los méritos como de los desméritos del nuevo equipo de Gobierno será corresponsable C’s, aunque formalmente esté en la oposición. Esto, sencillamente, es innegable, hasta el punto de que Francisco Salado (PP), en el último Pleno Ordinario, se atrevió a hablar en nombre de Ciudadanos para avanzar el sentido de su voto sin que Aguilar pestañeara. Incluso, en las interpelaciones que reciben por parte de otras formaciones, ya ni siquiera es Aguilar o Campos quienes responden, sino algún concejal del PP o Gómez Muñoz (PA).

Y ahí está, la portavoz de la formación naranja en todas las fotos, aunque ello suponga el incumplimiento de su propio programa electoral, como sucede con su apuesta por la descentralización y, sin embargo, su callada ante la desaparición de las tenencias de alcaldía… o, su compromiso con la recuperación de los servicios contratados con terceros, como defendía en las elecciones municipales de 2015.

Francisco Salado es perro viejo en esto de la política. A alguien como él, capaz de reducir a “diferencias personales” las querellas judiciales y acusaciones de presuntos delitos contra Gómez Muñoz, capaz de enterrar las grabaciones que aseguró tener de empleados de EMMSA declarando haber sido objeto de chantaje para cobrar el fondo social, sencillamente, porque eso sucedió antes de su nueva alianza con ‘Pepín’, ¿alguien creía que le importaría que Aguilar se le adosara en todas y cada una de las fotos a la mínima de cambio? En absoluto. “Dejad que Ciudadanos se acerque a mí”, pensará, “mientras siga contando con su voto favorable”. Y vaya sí se acercan, tanto como para disfrutar como niños pequeños durante el Congreso Local del PP de Rincón de la Victoria.

A la vuelta de algo menos de dos años, cuando lleguen las próximas municipales, ya no veremos juntos a Salado y Aguilar en la pegada de carteles -quizás sí a Aguilar y Gómez Muñoz- y, entonces, veremos quién ha sabido sacar más rédito de este gobierno de coalición enmascarado en acuerdo de investidura.