Con 122.000 euros al año de sueldo, cualquier momento es bueno para unas vacaciones… o no

Arrinconados Playa Bokesa

En el periódico Así Es que llega hoy a la calle revelamos que 2017 arrancará con los Presupuestos de 2016 prorrogados. El motivo es la falta de consenso entre Gobierno y oposición, incapaces de negociar unas cuentas para 2017 a tiempo. Las principales causas de ello son sus propias diferencias ideológicas irreconciliables, sus estrategias partidistas que poco o nada tienen que ver con los intereses del municipio… pero hay un motivo más para que no se haya llegado a tiempo: la figura principal del interventor municipal, Gaspar Bokesa, está de vacaciones, precisamente, ahora y hasta el 19 de diciembre.

La expulsión del PA del equipo de Gobierno y, sobre todo, de José Mª Gómez Muñoz, que es quien lleva la voz cantante, ha hecho que los Presupuestos que él mismo apoyó públicamente (¿estaría mintiendo entonces a la ciudadanía?) hayan entrado en dique seco. El andalucista ya no los apoya y PP y Ciudadanos no ven la hora de tomar la revancha tras haber estado un año y medio al albedrío de la mayoría del equipo de Gobierno.

Más allá de sus estrategias partidistas, lo cierto es que en una cosa tienen razón: la figura del interventor es básica en este proceso de negociación. A fin de cuentas, nadie como él conoce el estado económico-financiero del Ayuntamiento, un estado del que el ciudadano sólo conoce la punta del iceberg y del que el único amo del calabozo es él desde 1992… él y los gestores del pasado, algunos de los cuales aún en activo, incluso en el Gobierno.

A pesar de su papel protagonisa, a pesar de que con toda seguridad la confección de los Presupuestos municipales es uno de los momentos cruciales de la Intervención municipal, Bokesa se ha ido de vacaciones. A efectos prácticos, es como si usted es camarero en Rincón de la Victoria y decide irse de vacaciones en verano. La diferencia es que si usted hiciera eso, no cobraría ni un euro. Bokesa, en cambio, seguirá ganando más de 122.000 euros al año.

Quizás, ser número uno de promoción (o dos, porque varía según el momento en que preguntes) o ganar esta cantidad obscena de dinero de un Ayuntamiento arruinado le hace a uno caminar levitando sobre el suelo, le da a uno aires de grandeza y la erótica del poder embriaga. Quizás, saber que en su mano está el tumbar o no políticas que quiera llevar el equipo de Gobierno es suficiente para actuar como buenamente le dé la gana, con la tranquilidad de que le ley le ampara tanto que él es juez y parte de las posibles tropelías que cometa.

Quizás pase todo eso, pero de lo que sí tengo la absoluta certeza es que nadie al que le importara mínimamente su municipio se iría de vacaciones justo cuando se está negociando la guía económica del próximo ejercicio, a pesar de que las arcas municipales son tan raquíticas que hay poco margen de maniobra.