El secretario municipal recurre a ingeniería jurídica y se guarda las espaldas

Arrinconados Tijeras

El secretario municipal, Miguel Berbel, ha elaborado un informe jurídico, a petición de la oposición en bloque -con la excepción de Ciudadanos-, con el que despeja cualquier género de dudas acerca de si hubo o no fraccionamiento de contrato en las externalizaciones realizadas el pasado verano para labores de limpieza y jardinería por más de 90.500 euros. De este modo, Berbel se cubre las espaldas pues, de haberse producido ese fraccionamiento, él tendría que asumir responsabilidades ante la Justicia.

Nadie esperaba un informe que revelara fraccionamiento de contrato y, por tanto, prevaricación. Habría sido autoinculparse, pues la figura de este habilitado nacional es clave a la hora de fiscalizar de antemano este tipo de contrataciones. Las 24 páginas de informe, repletas de referencias jurídicas perfectamente rebatibles con informes de las mismas fuentes empleadas por Berbel, indican que “la determinación del objeto de cada uno de los contratos adjudicados permite la adjudicación separada”. ¿Quiere decir que esto era lo más adecuado, transparente y ético? No, tan sólo que lo permitía.

Recurrir, por ejemplo, a que las actuaciones que habían de realizarse se encontraban en diferentes puntos del municipio parece, incluso, pueril a la hora de justificar el reparto de los contratos a dedo. Ni siquiera se argumenta con claridad por qué dos de los contratos se otorgan al mismo empresario o por qué, puestos a dividir, no se sacó a concurso público dividido por lotes, de manera que cualquier empresa pudiera concurrir y no se produjera el dedazo.

Aparte de esta ingeniería jurídica por parte de Berbel para encontrar un resquicio por el que este tipo de gestión de lo público escape airosa, el informe también deja clara la participación activa en el proceso del andalucista José Mª Gómez Muñoz, que con sus competencias delegadas -porque aunque se autoproclame en sesión plenaria concejal de Medio Ambiente, no lo es- solicitó las retenciones de crédito necesarias para algunos de estos contratos, alguno de los cuales ni siquiera remitió el presupuesto po vía electrónica, sino que se entregó en mano y no se encuentra en la plataforma electrónica municipal.