Gobernar Rincón como un cortijo

Esta mañana Arrinconados avanzaba la noticia de la inminente licitación de la privatización de EMVIRIA, incrementando el presupuesto en unos 2,8 millones sobre lo inicialmente proyectado por el equipo liderado por Francisco Salado (PP) y José Mª Gómez Muñoz (PMP), éste último responsable político del área. En total, la privatización le costará al municipio cerca de 7 millones de euros frente a los 4 millones que costaría con la actual situación. A pesar de la magnitud del gasto, el tripartito conformado por PP-Cs-PMP ni siquiera dará la oportunidad de debatir la propuesta en el Pleno municipal; se salta el trámite y lo hará vía Junta de Gobierno.

Prácticamente en el mismo instante en el que este medio daba la noticia, se daba a conocer en una comisión informativa extraordinaria que la privatización de EMVIRIA no irá a Pleno. De manera unilateral y con la frontal oposición de PSOE, IU y Podemos, el tripartito decidirá las condiciones en que las malogradas arcas municipales tendrán que hacer frente a un incremento del 74% del gasto anual en parques y jardines, así como sobre el destino de 17 trabajadores municipales.

Hurtar la posibilidad de llevar el asunto a Pleno es robar el derecho de la ciudadanía a escuchar las motivaciones, las contra-argumentaciones o, incluso, a que tanto vecinos como trabajadores puedan participar en el debate sobre la privatización haciendo uso del Escaño 22. En suma, se trata de otro revés a la democracia y delata un estilo de gestión cortijero. Además, plantea inquietantes dudas: ¿qué tiene que ocultar la tríada PP-Cs-PMP del debate público si, a fin de cuentas, su mayoría le garantiza que la propuesta prospere incluso en Pleno?

PSOE, IU y Podemos han puesto el grito en el cielo ante tal atropello democrático, en el que la falta de transparencia ha venido siendo la nota dominante desde el principio. En las filas socialistas tienen muy clara la «incapacidad manifiesta» de Gómez Muñoz al frente de EMVIRIA, así como el desmantelamiento de Servicios Operativos, pues algunas de sus tareas también serán privatizadas.

PP y PMP no son nuevos en este tipo de tropelías; Ciudadanos sí. Su líder Elena Aguilar desembarcó en el gobierno de rebote y tras sufrir un revés electoral que dejó a la formación naranja con un edil menos que en las elecciones de 2015. Su tarjeta de presentación fue «traer un aire renovado», pero lo cierto es que se ha adaptado con sorprendente rapidez al aire viciado de sus socios de Gobierno.

Este movimiento chusco con la privatización de EMVIRIA se suma a su corto currículum político, como lo hará cualquier hecho que se produzca en esta legislatura aunque no parta de ninguna de las delegaciones que gestiona Cs. Aguilar forma parte del equipo de Gobierno, lo que significa que la responsabilidad de lo que suceda en todas y cada una de las concejalías es compartida. Debería tenerlo muy presente.