Invito yo, que paga el Ayuntamiento

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Imaginen que tienen una fuga de agua en casa. Como es lógico, llamarían al fontanero o fontanera para que reparase la avería. Terminado el trabajo y abonada la factura (con su correspondiente IVA), ¿le invitarían a comer atún rojo? Seguramente su respuesta es que no, pero no todo el mundo opina del mismo modo, especialmente cuando el dinero con que se invita es de otro, en concreto, de la ciudadanía de Rincón de la Victoria.

El último Pleno municipal de 2016, aquel en el que se produjeron las reprobaciones del andalucista José Mª Gómez Muñoz (a la que ni siquiera él se opuso) y de Antonio Moreno (Ahora Rincón), éste último denunció el pago de comidas, desde Medio Ambiente cuando Gómez Muñoz era responsable, por valor de más de 120 y 194 euros, incluyendo “solomillo de ternera y atún rojo”.

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Post del andalucista Gómez Muñoz en Facebook.

Ante tal acusación, el concejal del PA expulsado del equipo de Gobierno no dudó en defenderse en redes sociales alegando que se trataba de facturas “de trabajos, de auditores que estuvieron trabajando tres días desde las 9 de la mañana hasta las 5”. Según indicaba a través de su cuenta de Facebook, él no había asistido a ninguna de esas comidas.

Hacía referencia Gómez Muñoz a los auditores de la empresa SGS ICS Ibérica, que fueron los encargados de realizar la auditoría externa para conseguir la Q de Calidad de playas. Un trabajo por el que SGS cobró algo más de 3.200 euros (contrato menor de 25 de julio de 2015, según la documentos del Ayuntamiento), puesto que conseguir la Q de Calidad no es gratis, claro está. De hecho, previa a esta auditoría, fue necesario realizar otra interna, de preparación de documentación -lo que a efectos de un coche sería la Pre ITV-, a cargo de otra empresa: AMACVA, por algo más de 5.700 euros (cubriendo también la auditoría para la bandera azul).

A estas comidas, según expuso el exresponsable de Medio Ambiente, acudieron “los auditores y responsables del área de Medio Ambiente”, puesto que desde su punto de vista, “es normal las comidas de trabajo entre Ayuntamiento y otras Administraciones”, aunque en este caso es una empresa privada a la que ya se paga por su trabajo.

Hace unos días, el PA emitía una nota de prensa que viene a reafirmar el modus operandi de Gómez Muñoz, admitiendo que desde su delegación se “invitó a comer, por cortesía, a los auditores de la Q de Calidad, algo normal después de cinco días de trabajo”. Ya saben, el fontanero al que uno invita a atún rojo, lo normal. Por cortesía de tod@s l@s que pagamos impuestos en Rincón de la Victoria, aunque el concejal del PA no nos preguntó a nadie.

El uso que se hace del dinero público debe ser exquisito, más aún en un Ayuntamiento con un nivel de endeudamiento tan grande como el que sufre Rincón. No deja de ser paradójico que políticos como Gómez Muñoz, que tanto presume de mirar por el bien del municipio, se crea con la autoridad legítima de gastarse el dinero de todos en ese tipo de comidas y, al mismo tiempo, cargue contra los Presupuestos Participativos, no creyendo oportuno que la gente decida por mayoría el destino de un porcentaje de los presupuestos municipales.

“Esas dos comidas no nos sacarán de la deuda”, pensarán algunos… otros, incluso, hilarán más fino, deduciendo que “más vale agasajar a los auditores cuando la Q de Calidad para nuestras playas está en juego”… Sea como fuere, el dinero en sí es lo de menos, es el gesto, ese modo de hacer política, de utilizar los recursos públicos que recuerda a tiempos pretéritos en los que la política ‘era cosa de hombres, con café, copa puro y luces de neón’. Y a mí, personalmente, me inquieta que pudieran quedar vestigios de esos usos y costumbres en nuestro Ayuntamiento.