La dirección de Ciudadanos Rincón de la Victoria ignora su motín a bordo

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Ciudadanos no ha recibido queja alguna interna, ni esa ni otra con algo de credibilidad y, al memos, firmada, sobre el trabajo que desarrolla la junta directiva en Rincón de la Victoria”. De este modo, el coordinador de la agrupación naranja en el municipio, Jordi Pons, se sacude las graves acusaciones que algo más de una veintena de afiliados han remitido al órgano de Garantías del partido.

El escrito, al que Arrinconados ha tenido acceso, relata cómo ya “desde un primer momento notamos que había desavenencias entre los miembros de la Agrupación, pero pensábamos que era algo pasajero”. Sin embargo, estas diferencias no habrían hecho más que acentuarse, hasta el punto de que un buen número de afiliados, según el escrito, consideran que “esta agrupación está siendo dirigida por un matrimonio que ostentan los cargos de Coordinador y Portavoz de la Agrupación-Enlace Municipal [Pons y Elena Aguilar], que manipulan a su libre albedrío las riendas del partido en Rincón de la Victoria”.

El clima de autoritarismo descrito en la carta remitida a Garantías habla de “expedientes a afiliados, grabaciones de conversaciones privadas, modificaciones de número de asistentes” a las, cada vez, menos concurridas asambleas… A ello se suma, continúa el documento, el hecho de que la nueva Junta Directiva, encabezada por Pons, obligara a “firmar una carta de apoyo a Elena Aguilar como enlace municipal porque era la única que se presentaba, para agilizar la incorporación de la misma, cuando después descubrimos que el otro concejal, Óscar Campos, también había presentado su candidatura”.

Sería a patir de ese momento cuando el autoritarismo se habría hecho más evidente, según el escrito, no sólo “imponiendo criterios” sino, incluso, “prohibiendo mantener contactos con otros miembros del partido”. Esta situación de “de falta de transparencia, democracia y participación” ha propiciado un goteo progresivo de pérdida de afiliados, que según algunas fuentes internas apuntan hacia cerca de 70, si bien Pons no ha podido confirmar el número exacto. La denuncia detalla cómo en una de las últimas asambleas únicamente acudieron dos afiliados.

Parte de la militancia rinconera considera que la actitud de Pons y Aguilar es tan “dictatorial” como escasa de coherencia, pues se refieren a “bandazos a la búsqueda de réditos dentro del partido”, hasta el punto de que ya se habrían producido dimisiones dentro de la junta directiva. El escrito critica duramente el comportamiento del tándem Pons-Aguilar, calificándolo de “actuaciones adolescentes donde se han mezclado temas personales como políticos”, habiendo conseguido desmembrar al equipo por desgaste y “humillaciones”.

Arrinconados intentó contactar con Aguilar, pero ésta no estuvo en disposición de atender al medio. Pons, por su parte, indica que “el partido no entra a valorar documentos que desconoce y que no tienen autoría”. En este último punto, fuentes internas del partido aseguran que la carta que niega Pons, no sólo tendría autoría, sino que vendría avalada por más de 20 personas afiliadas y cerca de otra veintena que no habría podido firmarla por no estar al día en el pago de las cuotas, precisamente, por el descontento con la actual junta directiva.

Pese a que Pons ignora la lluvia de críticas y acusaciones, la situación parece insostenible, dado el clima de “desconfianza total a todos, incluso entre ellos mismos, aumentado por no escuchar a nadie, y moviéndose por caprichos e incluso venganzas”, pudiendo afectar, incluso, a la tríada PP-PA-C’s que actualmente gobierna el municipio.

La carta concluye tachando de inmaduros a Pons y Aguilar, “que dejan todo su esfuerzo en manipulaciones y ver fantasmas por todos lados, abarcando más de lo que pueden”, ante lo cual la militancia solicita ser escuchados por los responsables provinciales y autonómicos.