La XVII Feria de la Tapa desafía la lógica de las leyes matemáticas

Arrinconados abaco

La Feria de la Tapa es un evento del que los rinconeros pueden presumir, que durante cuatro días dinamiza la economía del pueblo, no sólo aportando negocio a los hosteleros que hacen el esfuerzo de doblar plantilla y montar su barra bajo la carpa sino, además del resto del municipio, que ve cómo durante esos días sus negocios acogen a un mayor número de clientes. Vaya por delante, pues, que la Feria de la Tapa es un bien rinconero que no sólo no se debe perder, sino que es algo con amplio margen de mejora con la colaboración de todos los agentes sociales.

Dicho ésto, la Feria de la Tapa tiene otro gran mérito: es capaz de desafiar las leyes matemáticas. Así se desprende del balance que realiza la ACERV de esta XVII, de la que asegura que «supera las previsiones y cierra con un incremento de visitantes, recaudación e impacto económico». Vayamos por partes:

Las venta de tiques este año se ha anclado en los 65.000, muy lejos de los 80.000 que se manejaban, sin ir más lejos, en 2013. De hecho, y a pesar de lo indicado en el comunicado de ACERV, esas eran las previsiones: 80.000 consumiciones y más de 25.000 visitantes, tal y como se expuso en la rueda de prensa de presentación del evento.

Las buenas noticias es que si con 80.000 consumiciones y más de 25.000 visitantes el alcalde en funciones, Francisco Salado, esperaba que el impacto generado esos días en el municipio ascendiera a 300.000 euros, la realidad que ofrece ACERV es que con 15.000 consumiciones menos de lo esperado, a pesar de tener unos 5.000 visitantes más, la cifra generada en la localidad ha sido de 350.000 euros.

No se líen con los números: el resumen es que viene más gente a la Feria de la Tapa pero gasta menos allí -15.000 consumiciones menos de lo previsto, que no es moco de pavo- y, en cambio, termina gastando 50.000 euros más que el año pasado en el resto de los locales ajenos a la Feria de la Tapa. En números redondos, cada visitante que vino de más respecto al año pasado (unos 5.000), aunque gastaron en la feria unos 30.000 euros menos de lo estimado, en cambio, gastaron 50.000 euros más de lo previsto en el municipio. 

¿Conclusión? Bueno, positiva para el municipio pero negativa para la Feria, que se queda a años luz de sus previsiones lo que, inevitablemente impacta en la caja de los negocios que participan en ella (aunque este año eran cuatro menos a repartir). Algo falla cuando con precios de 2 euros la gente prefiere gastar más fuera de la carpa. No podemos olvidar que en 2013 sí se alcanzaban esas 80.000 consumiciones en la Feria, hasta que llegó 2014 y bajó a nada menos que 62.500 tiques. Otra buena noticia: a buen seguro que el presidente de la ACERV, José Antonio Villodres, sabrá hacer la autocrítica necesaria junto a su equipo para encauzar la feria para el año que viene.