Ladrillo, asfalto y concordia, los principales ingredientes del Plan Reactiva 2021

El Ayuntamiento presentó ayer el Plan Reactiva 2021, fruto de la colaboración del equipo de gobierno y la oposición. Ambas bancadas han trabajado codo con codo para desarrollar este plan que mañana será aprobado en el Pleno ordinario, lo que sin duda es una buena noticia. La falta de transparencia a la hora de hacer balance del Plan Reactiva 2020 y el excesivo ‘adorno presupuestario’ con el que se ha decorado la nueva edición son los borrones más destacados.

La primera valoración a destacar en torno a este plan es el aparente clima de concordia y colaboración que reina entre gobierno y oposición. Una situación a la que no ha resultado tan sencillo llegar como sugieren algunos ediles, pues durante los meses más duros de la pandemia se produjeron choques con motivo de los parques infantiles/deportivos o la autoría de determinadas medidas, entre otras.

En todo caso, en la presentación de ayer todo fueron buenas palabras acerca de la colaboración en este plan que, según el comunicado municipal, «busca dar respuesta a las necesidades de las personas más vulnerables, reactivar la economía con nuevas inversiones, ayudas a autónomos y pymes, así como la creación de empleo directo en indirecto en el municipio».

Profudizando en el contenido del Plan, se echan de menos más programas económicos/sociales y menos ladrillo y asfalto. La mayor parte del presupuesto de este plan se dirige a obras de infraestructuras que, si bien mejoran el municipio y a largo plazo son un factor dinamizador de la economía, a corto no resuelve los problemas socio-económicos de Rincón, que ha mejorado algo el desempleo pero que no lo baja de 4.700 personas en paro.

A los 2,5 millones de inversión en obras del Ayuntamiento, se suma otro millón de Fondos Edusi y 1,8 millones de la Diputación de Málaga. Con estos 5,3 millones de euros en total se cubrirán la construcción de nuevos parques y la reforma de algún tramo de calle y la Plaza del Agua, el asfaltado de diversas avenidas o la puesta de alumbrado, pese a estar privatizado. Acciones que generan algo de empleo en las empresas ‘clásicas’ del Ayuntamiento pero que comparado con los 35.000 euros de ayudas sociales del Fondo de Contingencia COVID-19 pues saben a poco.

No se entiende tampoco la necesidad de incluir en el Plan Reactiva acciones que ya estaban previstas y comprometidas antes de la llegada incluso de la pandemia, como son los 250.000 euros del auditorio municipal, los 100.000 euros de la Villa Romana o, incluso, el millón de euros de los Fondos Edusi para el parque periurbano. Pareciera que ha sido un intento por hinchar las cifras y que quedara un plan más redondo, cuando no había necesidad de ello. Por meter y que haga bulto, hasta se han incluido la habitual -y cuestionable- limpieza de aguas en el mar o el servicio de socorrismo, entre muchas otras.

Falta de balance

Como viene siendo habitual en los gobiernos de Francisco Salado (PP), la falta de transparencia es la tónica general, una cualidad que a sus socios José Mª Gómez (PMP) y Elena Aguilar (Cs) no parece que les haya costado asumir.

Así, el Ayuntamiento ha obviado hacer balance del Plan Reactiva 2020, algo que básico para mejorar el de 2021, dado que los datos que se han ido publicando con cuentagotas no dicen mucho a su favor. Ni siquiera en el capítulo de las obras se realizaron las previstas, rondando el 50% de ejecución.

Otro ejemplo de ello es que de los 400.000 euros presupuestados para ayudas directas a pymes y autónomos únicamente se dieron 154.000 euros, es decir, un 38,5% de lo previsto. Quizás por ello la partida para ayudas directas en 2021 se ha reducido a la mitad (200.000 euros).

Algo parecido sucedió con los bonos de consumo de ayuda al comercio, que de una partida prevista de 150.000 euros únicamente se gastaron 33.500 euros, lo que apenas supone un 22%. Con todo, las perspectivas para este año son mejores, puesto la partida se ha aumentado a 180.000 euros.

Y de nuevo, el Economato Social salpicado por la polémica. A la negativa por parte de Bienestar Social de ser transparente en su gestión económica, el equipo de gobierno ha aumentado en 50.000 euros más la partida que ya había anunciado previamente de 300.000 euros. La buena labor que realiza esta entidad queda empañada por la opacidad en los datos de gestión de recursos.

En definitiva, el Plan Reactiva 2021 traerá consigo fundamentalmente nuevas obras de infraestructura que, quizás sin ser las más prioritarias y/o las más adecuadas, mejorarán el municipio. Cosa bien distinta es el efecto real que tenga el plan en la economía y el bienestar social de la ciudadanía, cuya tasa de pobreza desconoce Bienestar Social, como recientemente admitió la edil responsable, Elena Aguilar.

Afortundamente y como se hartaron de repetir los concejales de las diferentes formaciones, «se trata de de un documento vivo» y se irá ajustando a las necesidades. Ojalá esta vez sea basándose en un balance y en datos/métricas concretos y no únicamente en la concordia, pues esa es la mejor manera de obtener los mejores resultados.