Lo que no es transparencia

Arrinconados Transparencia

Se ha superado el primer año de Gobierno del cuatripartito (PSOE, Ahora Rincón, IU y PA) y queda mucho camino por recorrer en dos de sus buques insignia. El primero de ellos, el de la participación ciudadana, siempre es más complejo porque requiere extender una nueva cultura entre toda la ciudadanía y eso lleva tiempo. Sin embargo, el de la transparencia debería haber resultado mucho más sencillo y no ha sido así. A estas alturas de legislatura no sólo se cometen errores de bulto, sino que en ocasiones se siguen exactamente los mismos pasos que algunos de los partidos del Gobierno criticaron años atrás al PP, que es cierto que ejecutó una gestión más opaca.

La transparencia no es tener información es un espacio público que la ciudadanía apenas conoce o visita y, sabedor de ello, no darle la debida difusión. Esta era una de las mayores críticas a la transparencia que la oposición hacía al Partido Popular en la anterior legislatura. Ahora es lo que sucede. Una prueba de ello es la publicación de la cuenta general de los presupuestos de 2015 que, para todo el que no lo sepa es la radiografía exacta de ingresos y gastos del Consistorio en 2015.

Desde primeros de mes la cuenta general es pública para todos los ciudadanos y durante quince días puede hacer observaciones, reclamaciones, etc. El Consistorio rinconero lo anunció en la sede electrónica de la web municipal, pero nada de ello se dijo en la portada de la web general ni se anunció en redes sociales.

¿Tan importante es esto? Sí, porque revisando esa cuenta general uno se puede dar cuenta del dato más o menos anecdótico -y difícil de creer- de que se gastan 30.000 euros en fotocopias -una sola concejalía se ‘pulió’ 10.000 euros-, pero también que la Feria de la Tapa, a la que siempre nos dicen que los vecinos aportamos 20.000 euros, en 2015 en realidad nos costó más de 32.500 euros, de los cuales a 31 de diciembre aún estaban pendientes de pago más de 23.000 euros.

Aunque la gestión de aquella feria de la tapa fuera del PP, creo que la ciudadanía se merece una explicación. Debería haberla tenido ya durante la rueda de prensa de presentación de la edición de esta año, pero no la hubo. Y eso, genera desconfianza. Lo mismo sucedió con la Fiesta del Boquerón Victoriano, que de un presupuesto aproximado de 25.000 euros que se vendió como inferior a la del año anterior -y esta gestión ya fue del cuatripartito- finalmente subió hasta los 29.000 euros, aunque nadie aclaró la cuestión… y, por cierto, mala noticia para los proveedores, a final de año, todavía faltaban por pagar más de 16.000 euros. Trabajar con la Administración para una pequeña empresa puede ser una auténtica ruina si no se tiene músculo de tesorería.

Los gastos e ingresos no son las únicas parcelas en las que la transparencia hace aguas. Lo mismo sucede con las agendas institucionales de buena parte de los concejales y, especialmente, con las actas tanto de los Plenos municipales como de las Juntas de Gobierno con tanto retraso en su publicación que pierden buena parte de su valor como medida de transparencia.

Un año comienza a ser plazo suficiente para que estos procesos contra la opacidad estén más pulidos. Lo mismo que cuando se solicita información vía Registro y tardan dos meses en contestar, a pesar de tratarse de información que no requiere ningún esfuerzo recopilar. Y eso es delicado, porque cuando la información pública no se facilita o se demora tanto su entrega hay quien pudiera pensar que se quiere ocultar algo. Es importante despejar ese tipo de susceptibilidades.

Así que, aunque se haya avanzado en materia de transparencia, que nadie se duerma en los laureles, porque los níveles, comparado con lo que realmente debería ser, son todavía mínimos.