«Los monitores deportivos ganaban 1.800 euros por 5 o 6 horas semanales»

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Durante la preparación de la serie de artículos ‘El día después’ con ex concejales y concejalas del Partido Popular (PP), Arrinconados tuvo oportunidad de charlar con Lydia Montes, la que fuera responsable de las delegaciones de Educación y Deportes. Aunque no era el objeto de la entrevista, Montes, ya separada de la primera línea política, quiso hacer una valoración de su gestión pasada al frente de Deportes, advirtiendo que «estaremos vigilantes  para que todo el trabajo que hemos realizado estos cuatro años no se tire por tierra».

Montes descarta por completo dejar la política puesto que está convencida de que «dentro de muy poco estaremos ahí otra vez». La ex concejala popular se jacta de haber conseguido poner orden en el área deportiva, en la que asegura que cuando ella llegó «los monitores deportivos ganaban 1.800 euros por trabajar cinco o seis horas a la semana». Algo, por otro lado, que tras su paso por la concejalía, la ex edil afirma haber corregido, indicando que «estaremos vigilantes para que los impuestos se gasten como es debido y para que la gente trabaje las horas que les corresponde por las que se les está pagando un buen sueldo».

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Lydia Montes.

Durante la campaña electoral, tal y cómo pudo constatarse en debates como el celebrado en la sala de Las Musas (La Cala del Moral), la que hoy es ya alcaldesa de Rincón de la Victoria, Encarnación Anaya, tuvo muy presente el área de Deportes, cuya gestión describió como deficiente. Anaya denunció entonces cómo numerosos monitores deportivos habían sido trasladados a Cultura, para desempeñar labores en las distintas bibliotecas del municipio.

Arrinconados ha podido conversar con uno de estos monitores deportivos y conocer su versión de los hechos. Este trabajador del Patronato de Deportes -a partir de ahora, Javier, aunque éste no es su verdadero nombre pues prefiere mantener el anonimato para evitar posibles represalias- cuenta cómo «nosotros trabajábamos siete horas y media por día, que es lo que establece el convenio, con un sueldo, también por convenio, de 1.800 euros».

''Nosotros proponíamos numerosas actividades para poner en marcha, pero se las daban a las empresas con las que habían privatizado'

Tal y como explica, «el problema venía porque la concejala quería que estuviéramos las siete horas y media trabajando con el público, pero eso era imposible porque no había actividades suficientes disponibles«.  Javier señala que «nosotros proponíamos numerosas actividades para poner en marcha, pero se las daban a las empresas con las que habían privatizado y, entonces, nos quedábamos sin poder realizarlas».

La amenaza de la privatización

Javier está convencido de que el detonante de la situación fue el objetivo del Gobierno del Partido Popular de «querer privatizar todas las actividades deportivas para hacer caja». Una privatización que ya en 2012 fue objeto de críticas por parte de la oposición, cuando Anaya indicaba que “estamos deseosos de conocer el famoso estudio de mercado que anunció la concejala [Montes] en el pleno de diciembre para justificar la subida y la privatización del servicio”.

'Yo siempre digo que a mi no me paga el Ayuntamiento, a mi quien me paga es el pueblo y es a quien sirvo'

El monitor deportivo, que subraya que «yo no tengo carné de ningún partido», relata cómo «tuvimos diversos enfrentamientos, como cuando expresamos nuestra frontal oposición a que se subieran las cuotas a los padres, porque yo siempre digo que a mi no me paga el Ayuntamiento, a mi quien me paga es el pueblo y es a quien sirvo». A aquella tensa situación, según cuenta, se le sumaron las privatizaciones, acusaciones cruzadas por parte de Montes y presiones varias.

Javier no sólo rechaza la privatización de las actividades deportivas por considerarlo un perjuicio para los ciudadanos, sino también por lo que supone para los propios trabajadores: «veíamos cómo compañeros de las empresas contratadas ganaban mucho menos de lo que ganábamos nosotros por hacer prácticamente el mismo trabajo, y eso no era de nuestro agrado». A pesar de ello, el monitor deportivo ni siquiera quiere «juzgar si el PP quería privatizar o no, esas son sus políticas, pero el problema vino por el modo en que se hizo y de eso el culpable no fue tanto el PP como la concejala«.

'Nos hizo la vida tan imposible que cuando vimos una oportunidad de cambiarnos a Cultura, lo hicimos sin pensarlo'

Así las cosas, el trabajador del Patronato de Deportes cuenta que «nos hizo la vida tan imposible que cuando vimos una oportunidad de cambiarnos a Cultura, lo hicimos sin pensarlo, a pesar de que pasábamos de trabajar en lo nuestro a estar encerrados, mañana y tarde, entre las cuatro paredes de una biblioteca».

El cambio no resultó sencillo, según cuenta Javier, pero tres años después ya ha conseguido adaptarse, hasta el punto de que «si me dieran a elegir, tal y como está ahora el Deporte, no creo que volviera». El monitor indica que «antes casi no veía a mi hijo, porque trabajaba de tarde y cuando llegaba por la noche ya estaba acostado. Ahora le puedo ver a la hora de comer y cuando salgo por la tarde». En ese sentido, concluye que «si me dicen que tengo que volver, pues volveré porque nosotros estamos aquí por un decreto y un decreto nos puede quitar, pero si me dieran a elegir, me lo pensaría dos veces«.