Más propaganda que transparencia

Arrinconados Altavoz

El relevo que se vivió en 2015 en el Ayuntamiento rinconero abrió la puerta a un cruce de declaraciones sobre la gestión económica del municipio. Más allá de qué equipo de Gobierno realiza esa gestión bien -y lo que es aún más importante, para quién-, lo que resulta lamentable es que se emitan notas de prensa como la publicada el viernes pasado por el Ayuntamiento, en las que la propaganda prima sobre la transparencia.

El titular ya avanzaba lo peor: “El Ayuntamiento de Rincón cierra el ejercicio con resultado presupuestario positivo de 4,5 millones y reducción de 5 millones de deuda financiera. ¿Por qué lo peor? Sencillo, porque al municipio no sólo le interesa rebajar la deuda financiera, es decir, lo que se debe a los bancos y que, gracias al PP y PSOE y su modificación del artículo 135 de la Constitución, está por encima de la ciudadanía. A Rincón también le interesa reducir su deuda comercial, entre la que se encuentran los proveedores.

La nota de prensa del Ayuntamiento obvia el detalle de que la deuda comercial ha crecido cerca de dos millones de euros. Dicho de otro modo, que en un municipio donde hemos empezado el año camino de las 4.200 personas desempleadas, a las empresas proveedoras -muchas de ellas locales- se les adeudan muchos millones de euros. No sólo eso, sino que el periodo medio de pago supera en casi 75 días lo establecido por ley (estamos en casi 105 días para que un proveedor sea pagado) e, incluso, existen casos de impagos por parte del Ayuntamiento de alrededor de 160 días.

Mientras desde el equipo de Gobierno se subraya su “rigurosidad y compromiso con el empleo”, no parecen o no quieren darse cuenta de que esta situación estrangula a la economía local; trabajar con el Ayuntamiento puede llegar a convertirse en la estocada definitiva para un negocio que, con esta demora en los pagos por los trabajos que realiza, puede verse arruinado porque tributos como las declaraciones trimestrales del IVA, tiene que realizarlos puntualmente.

No sólo eso, sino que su situación de moroso, hace que el Ayuntamiento termine por discriminar a las empresas que están en su derecho de cobrar en el plazo establecido por ley, en favor de los negocios con más músculo de tesorería que pueden aguantar estos impagos. Este es el caso, por ejemplo, del repostaje municipal, que desde que Arrinconados lo denunció, hace casi seis meses, sigue sin resolverse -o el del alquiler de la maquinaria pesada.

La autocrítica siempre ha sido una asignatura pendiente de este equipo de Gobierno y la nota de prensa del viernes es una prueba de ello. Nada indica esta información sobre el hecho de que, por segundo año consecutivo, se incumplen el objetivo de deuda (en casi 7,5 millones de euros), el de estabilidad presupuestaria (con necesidades de financiación de más de 3,2 millones) y el de la regla del gasto (en 3,9 millones).

Tampoco se habla de la polémica cuenta 413, la que refleja tanto los pagos y gastos sin consignación presupuestaria, que ha pasado de los 3,6 millones de euros de 2015 a los 15 millones de 2016. Al final, esa falta de autocrítica, ese filtrado de información interesado que se hace con la ciudadanía termina por empañar los logros que se hayan conseguido en esa gestión económica y, aún peor, genera desconfianza.

En plena negociación de presupuestos -hoy mismo se producirá una nueva reunión entre Gobierno y oposición-, todo hace indicar que vienen épocas de ajuste. La pregunta es, ¿de ajuste para quién?