No es tanto el qué, como al quién

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Una cuestión que me sorprende (y decepciona) mucho es el hincapié que esta haciendo el Ayuntamiento con dejar elegir “En qué” se gasta el dinero municipal, pero no veo ningún cambio respecto a la anterior etapa respecto “al quién”, que es donde verdaderamente se genera el germen de la corrupción.

Os pongo un ejemplo. El tema del campo de rugby, no habría sido tan controvertido si no hubiera costado 2 millones de euros (y todos imaginamos muy bien dónde fue a parar parte de ese dinero, especialmente la relativa al césped artificial). La corrupción basada en gastar dinero en cosas innecesarias, precisa de dos actores, el político que lo propone y la empresa que luego se lo embolsa, y en este segundo aspecto, no ha habido avances.
Es necesario, para una política de cuentas claras, saber a que empresas va el dinero Y PODER ELEGIR ENTRE LAS OFERTAS DE VARIAS, abriendo periodos de licitación (basados en la igualdad y la equidad entre las empresas que se presenten).  Cierto es que la ley ampara, por debajo de 30.000€ se utiliza un procedimiento llamado “negociado sin publicidad”, esto es, el político escoge entre las ofertas que más interesan, y esta pensado para agilizar importes pequeños, pero igual que la ley faculta al Pleno y al equipo de Gobierno para tomar decisiones sin someterlas a participación ciudadana, y este Gobierno lo hace, de igual manera se podrá buscar un instrumento que permita la elección entre diversos presupuestos de diversas empresas para cada concepto.
Pero incluso en los importes pequeños, existe la corrupción (recordemos las cientos de facturas a LimaLimon SL) y creo que es un aspecto en el que debe mejorarse, en aras de la transparencia (y por qué no, sea dicho, de ofrecer oportunidad de contratar con la Administración, principal motor económico de nuestro pueblo, a las empresas chicas). Quizás, como idea, pueda diseñarse un procedimiento simplificado de licitación para importe “menores” (que en ocasiones, pueden suponer la práctica totalidad de la facturación anual de una empresa dada).
Por aportar ideas, en iniciativas como la ultima votación para la Feria de La Cala, no estaría de más un desglose, dentro de cada opción, de qué empresa realiza cada oferta y cuánto cuesta cada concepto.
Es de suponer que ahora se abrirán debates públicos en este sentido con más frecuencia, puesto que se disponen de los medios instrumentales para ello, y es una oportunidad de poner en práctica esta parte irrenunciable de la ya gastada palabra transparencia.

Cristóbal Becerra Gonzalez
Director de RinconRock Producciones