PP, Cs y PMP sitian de nuevo La Cala y arrancan su pulmón verde

Con lágrimas en los ojos, la vecina que vive junto a una de las últimas moreras de La Cala del Moral asistía a la tala de ésta por orden del Ayuntamiento. «Es para llorar», repetía una y otra vez, llevándose las manos a la cabeza. «Anidaban los vencejos y en primavera y verano cantaban y hasta bajaban al patio a beber agua que les ponía». Todo eso ya es un recuerdo, no volverá a suceder. En su lugar y por orden de alcaldía, se erigirá una palmera (coco plumoso) que, según SEO Bird Life, es una de las especie preferidas de la cotorra argentina.

El antes y después de la tala de una de las últimas moreras de La Cala del Moral.

Cuatro agentes de la Policía Local han pasado buena parte de la noche custodiando los tres árboles que quedaban en pie. A partir de la seis de la madrugada, comenzaron a desplegarse el resto de agentes de policía y de la Guardia Civil superando la veintena. Como ya sucediera ayer, el objetivo era asegurarse de que no quedara un árbol en pie y lo han conseguido.

El movimiento vecinal ha vuelto a personarse de madrugada para protestar, pero tras más de una semana de ser criminalizado e ignorado por el equipo de gobierno PP-Cs-PMP, así como de ser amedrentado y denunciado por las autoridades, no ha podido más que asistir con pena a la masacre medio ambiental.

Desde la madrugada comenzó el despliegue policial.

Desde las 7:30 horas de la mañana, el ruido en La Cala era ensordecedor, con el martillo neumático destrozando la acera y las raíces de los árboles a arrancar, todo, bajo la mirada impasible de policías y guardias civiles.

Vecinas de la protesta han de acompañar a los menores por la calzada ante la pasividad de las Fuerzas del Orden.

De nuevo, se ha restringido la libre circulación de la ciudadanía por ambas aceras y, pese al amplio dispositivo de Fuerzas de Seguridad, han tenido que ser las vecinas que protestaban contra la tala quienes acompañaran a los escolares de corta edad a caminar por la calzada con los vehículos en movimiento.

Los operarios han vuelto a dar muestras de su inexperiencia o falta de cuidado, tronchando ramas salvajemente, tanto durante la poda como al arrancarlos de cuajo, lo que no genera muchas esperanzas de su supervivencia tras el trasplante.

Las ramas de los árboles sanos cubren decenas de metros de acera.

Mientras, el alcalde Francisco Salado (PP) y el resto de su equipo continúan ignorando al movimiento vecinal, apoyado por casi 7.500 firmas y más de 15 asociaciones de todo el municipio. Mañana, a partir de las 9:30 horas, dos representantes de #LaCalaNoSeTala tendrán oportunidad de hacer uso del Escaño 22 durante el Pleno ordinario, si bien el alcalde a limitado sus intervenciones a dos minutos y medio cada uno y les ha privado del derecho de réplica.