PP-PA presumen de participación rechazando todas las enmiendas a los presupuestos propuestas por los colectivos y asociaciones

Ayer se aprobaron definitivamente los presupuestos municipales para 2018, aunque sólo con el apoyo del equipo de Gobierno, la única representante de Ciudadanos que queda en la corporación, Elena Aguilar, y su excompañero, Óscar Campos. El desarrollo del pleno extraordinario no aportó nada nuevo respecto a la sesión de aprobación inicial: PP-PA, que enarbolaron la bandera de su modelo de participación, no aceptaron ni una sola de las enmiendas propuestas tanto por la oposición como los diferentes colectivos y asociaciones del municipio, mientras PSOE, Ahora Rincón, IU y el concejal no adscrito, Antonio Pérez, defendieron sus propuestas para evitar lo que consideran unas cuentas antosociales ancladas en un modelo representativo y no participativo.

En realidad, las cerca de tres horas de pleno vividas ayer fueron un deja vu de lo acontecido durante el pleno de aprobación inicial de los presupuestos. No hubo lugar al debate, sino a exposiciones prácticamente idénticas a las de entonces, puesto que los únicos cambios introducidos en los presupuestos fue el cambio de nomenclatura de “Perrera municipal” por “Parque Zoosanitario” y la corrección del error cometido por parte de Economía y Hacienda, al confundir una partida de 60.000 euros prevista para la futura Casa de la Juventud cuando, en realidad, debía haber sido para construcción de un nuevo skatepark, dado que el otro proyecto ya ha contado con un presupuesto de 200.000 en 2017.

A pesar de rechazar absolutamente todas las enmiendas, el concejal de Economía, Antonio Fernández (PP), agradeció las aportaciones porque “se han dado buenas ideas para realizar futuras acciones”.

Los Presupuestos Participativos volvieron a ser uno de los puntos en los que se enfrentaron Gobierno y oposición: mientras el primero defiende un modelo en el que únicamente las asociaciones tengan voz pero no voto, la oposición -con la excepción de Aguilar y Campos- apuestan por una democracia participativa en el que la ciudadanía también decida.

Fernández (PP): '¿Es que se tendría que haber preguntado a la ciudadanía en 2017 y otra vez en 2018? Será que no lo entiendo; estaré mayor'.

Quizás el modo más claro de expresar el parecer del PP lo protagonizó Fernández, que consideró “un absoluto fraude a la ciudadanía” que la ciudadanía pueda decidir sobre un porcentaje del presupuesto cada año. En su opinión, con la batería de propuestas registradas por l@s rinconer@s en la primera edición de Presupuestos Participativos, aún cuando éstas no fueran elegidas por la ciudadanía, debería bastar hasta que no se hayan ejecutado todas ellas. “¿Es que se tendría que haber preguntado en 2017 y otra vez en 2018?”, se preguntó el edil de Economía, para contestarse “será que no lo entiendo; estaré mayor”.

El regidor popular, Francisco Salado, quiso reafirmar su modelo representativo cargando contra el participativo de 2016, asegurando que técnicos municipales afirman que en el proceso de 2016 hubo personas que votaron varias veces. El regidor popular no apuntó, en cambio, que dado que para votar era imprescindible el DNI, no se computó ningún voto repetido, descartando los que se hubieran emitido varias veces.

En este mismo sentido, Salado faltó a la verdad al calificar de “cero social” el proyecto de huertos ecológicos sociales, que PP-PA tienen aparcardo desde junio de 2017 habiendo llegado a proponer para su asentamiento terrenos adyacentes a una gasolinera. No explicó el líder de los populares que el proyecto propuesto y votado por la ciudadanía, que PP excluye a su albedrío de la batería de proyectos de 2016, era social por favorecer la cohesión entre personas de los diferentes núcleos del municipio y, además, solidario, pues contemplaba la cesión de al menos una cuarta parte de la producción a los colectivos que luchan contra la exclusión.

Arrinconados Pleno

El portavoz del PA, Gómez Muñoz, se deshizo en elogios a la gestión económica del PP en la anterior legislatura.

Por otro lado y tras no haber concedido las subvenciones culturales en 2017 y reducirlas un 50% para 2018 (10.000 euros), así como haber asestado otro tajo a las subvenciones a los colectivos que luchan contra la exclusión social, Salado expuso su visión del modelo de subvenciones, ligando “el desemplo y la falta de formación” en Andalucía a “las políticas de subvenciones de la Junta, que aborregan”.

Presupuestos ficticios

A cuenta de la liquidación del ejercicio 2017, el portavoz de Ahora Rincón, Antonio Moreno, criticó de nuevo los presupuestos aprobados, considerando que “el capítulo de ingresos está inflado”, lo que derivará, como señaló la socialista Encarnación Anaya, en que “se hipoteque el Gobierno de futuras corporaciones”. Para apoyar tal información se apoyó en los datos facilitados por la Intervención municipal.

En 2017, la recaudación neta se situó a 31 de diciembre en 36,7 millones de euros que, en realidad, supone haber recaudado casi 8,2 millones de euros menos de lo que tendría que haber llegado a las arcas municipales. Moreno expuso que, cuando gobernaban PSOE, Ahora Rincón e IU, el PP rechazó su presupuesto para 2017 que contemplaba unos ingresos de 40,8 millones (presupuestoen gráfico marcado con asterisco), cifra inferior a los 44,9 millones que tendrían que haberse recaudado. El motivo alegado por los populares fue considerar que los ingresos estaban inflados.

Sin embargo y según expuso Moreno, PP-PA no sólo estimaron unos ingresos para 2017 por encima de lo previsto por el tripartito sino que para 2018 lo aprobado ayer sitúa la recaudación en 44,3 millones de euros.

Por otro lado, Moreno mostró su preocupación por el hecho de que los gatos realizados por el Ayuntamiento en 2017 ascendieron a 43,3 millones de euros, de los que únicamente se han pagado 32,6 millones. Los más de 10 millones de euros pendientes de pago por parte del Consistorio, incrementarán la deuda comercial, según el portavoz de Ahora Rincón. Según afirmó, este incremento del gasto se produjo durante los seis meses de Gobierno del bipartito PP-PA, algo contra lo que Fernández no replicó.