Vía libre para el Plan de Rescate Social

Arrinconados Rescate Social

Con la modificación presupuestaria aprobada ayer en Pleno, el Plan de Rescate Social confeccionado por el nuevo equipo de Gobierno tiene vía libre. De aquí a final de año contará con una dotación presupuestaria de 125.000 euros, procedentes del recorte de un 30% del gasto político de la Corporación. Una partida que de cara al año que viene prácticamente se doblará hasta alcanzar los 250.000 euros puesto que hasta la fecha ya han pasado más de 20.000 personas por Bienestar Social, lo que supone la mitad de la población del municipio (aunque hay personas que repiten), según ha indicado la propia concejala de esa delegación, Yolanda Florido (PSOE).

Según los datos facilitados por la alcaldesa, Encarnación Anaya (PSOE), “de junio de 2014 a junio de 2015 se destinaron 219.464,65 euros a Bienestar Social, habiendo atendido a 745 familias”, si bien es cierto que en lo que va de año se ha experimentado un crecimiento exponencial.

El nuevo Plan de Rescate Social no busca la mera ayuda económica, según ha indicado Florido, “sino la transformación, la inclusión social y la mejora de oportunidades”. En ese sentido y aunque el 75% de las ayudas van destinadas a productos y servicios de primera necesidad como luz, agua, alquiler, etc., desde el Ayuntamiento se apuesta por potenciar la educación, “para lo que pondremos en marcha servicios gratuitos de refuerzo o logopedia, todo lo necesario para garantizar el mantenimiento en la educación. Además y de cara al período vacacional, se garantizará que ningún pequeño sufra carencias alimenticias.

Arrinconados Florido Anaya

Yolanda Florido junto a Encarnación Anaya.

Asimismo, la edil de Bienestar Social, que indicado que las mayores demandas de ayuda se centran en pobreza energética, empleo, vivienda y educación, ha subrayado la importancia de “mejorar el acceso al mercado laboral, para lo que habrá ayudas como tarjetas de transporte o facilitando en lo posible la obtención de carnés de conducir, manipulador de alimentos, uso de carretilla elevadora, etc.”.

Florido no olvida tampoco ni a los dependientes ni a los mayores, “vulnerables y que en ocasiones se han convertido en el sostén de muchas familias”. De esta manera, “se pondrá en marcha un servicio de catering para mayores así como un servicio de acompañamiento”.

Finalmente, la concejala socialista ha insistido en la idea de que “este Plan, que ha sido elaborado tras el diagnóstico de los técnicos y la evaluación de las necesidades en nuestro municipio, no es estático, sino que es un Plan vivo que irá evolucionando de acuerdo a las situaciones concretas”.

La otra cara de la exclusión

Arrinconados Lorena Mellado

Lorena Mellado (29 años) representa la otra cara de la exclusión, la que se queda fuera de la mayoría de convocatorias de empleo o de vivienda por el mero hecho de haber vuelto a vivir con sus padres. Con su niño de 18 meses, ella y su pareja viven desde hace dos años con sus padres, hacinados en la única habitación disponible, subsistiendo con la ayuda municipal de 300 euros para alimentación que recibe y lo poco que saca recogiendo chatarra.

Ni ella ni su pareja reciben ayuda alguna ni de la Seguridad Social ni de la Junta de Andalucía y vivir con sus padres se ha convertido en su tabla de salvación pero, al mismo tiempo, en su condena. “No tengo derecho a nada”, explica, “porque a la hora de entrar en convocatorias de ayuda consideran los ingresos de mis padres y no nuestra unidad de familiar de tres, quedándonos siempre fuera, tanto en planes de empleo como de vivienda”.

La alcaldesa admite su frustración por “la dificultad que hay para integrar a estas personas en todas las Administraciones, como sucede también con las familias monoparentales, que se quedan fuera de estas convocatorias”. A pesar de ello, Florido subraya que “desde el Ayuntamiento sí los tratamos como unidad familiar y el objetivo con el que trabajamos es conseguir su autonomía, que no tengan que vivir reagrupados con sus padres”. La concejala apunta que “las trabajadoras sociales hacen un trabajo integral con la pareja y el menor,

una atención muy cercana para conseguir su inserción”.

En el transcurso de la entrevista con Mellado, se acerca una mujer vendiendo calcetines: “No puedo comprarte nada, hoy tengo lo justo para comer”, le dice impotente, “igual mañana termino yo así”. Desde hace 18 meses, es decir, desde que nació su hijo, Mellado acude todos los días al Ayuntamiento a pedir ayuda, a que la voluntad política cambie las ayudas y éstas se adapten a la realidad social que hay.

Con todo, esta madre no tiene más que buenas palabras, tanto para la ex concejala de Bienestar Social, Pilar Delgado (PP) o el anterior alcalde, Francisco Salado (PP)“que un día, incluso, bajó conmigo y me pagó de su bolsillo las medicinas para mi hijo”-, como de la propia Florido o Anaya. Pero la desesperación se apodera de ella, sintiéndose un poco olvidada por esa parte administrativa que no termina de ajustarse a la nueva realidad de exclusión.

“Estoy, incluso, pensando en ponerme en la puerta del Ayuntamiento y hacer una huelga de hambre”. Mellado sólo quiere trabajar, porque a pesar de no contar con graduado escolar, ya trabajó anteriormente como comercial de ventas o dependienta en una heladería. “Me da igual de qué, desde descargar escombros, a comercial o pintar, lo que sea, porque es humillante tener que mendigar la ayuda, porque ni siquiera le he podido poner a mi niño ninguna vacuna de pago”.